Al otro lado del caos, ¿Cómo se siente la sanación?

 Este es un post que va en una dirección paralela con los demás, pero no sigue el mismo camino. Voy a tratar de explicarles el hermoso desenlace de haberte comprometido a desmontar tus bloqueos, hasta el haberlo logrado.

¿Cómo se ve esa labor en el momento de afrontarla? Sinceramente, terrible, el indagar en tu interior en búsqueda de los parámetros que no te permiten vivir de acuerdo a aquello que anhelas no es, como podrás imaginar, nada agradable, pero no existe otra salida que articular primero todo lo que no tiene forma en tu interior y desde ese anonimato tiene tomadas las riendas de tu vida, así que esa parte no podemos cambiarla, la identificación de los límites siempre será un trago amargo.

¿Qué es lo que sigue? Aparte de un período de simple atestiguar de todas las dinámicas que te son adversas, se presenta cuando estás preparado, el momento de atacar y desarticularlas, lo que en sí es una tarea que te requerirá valor, resiliencia y algo que vendría muy bien para apoyarte en el duro proceso, compañía.

El paso anterior es un proceso que puede extenderse indefinidamente, dependiendo de que tan profundas sean las heridas que dan origen a esos patrones, y también toma en cuenta que estos temas van descubriéndose en capas, hoy verás algo, mañana otra cosa que se revela más profunda, y el día que resuelvas la raíz, materializarás tu libertad. Pero no puedes acelerar ni saltarte partes del proceso.

Ahora, como te mencioné al inicio, responderé: ¿Cómo se siente la experiencia de atravesar el proceso enteramente? Pues maravillosamente, porque todas tus razones para protegerte a ti mismo, jugar sobre seguro constantemente y no vivir de acuerdo a lo que sabes que te mereces, ni materializar las circunstancias favorables que tanto añoras, desaparecen en un acto de evaporación desde tu interior y lo que te queda es un entusiasmo infinito, gratitud por mirarte a ti mismo sin esa tonelada de bagaje y ya no experimentar todas las sensaciones que te forzaba a sentir.

Sin duda, es una metamorfosis en todo el sentido de la palabra, primero entras y tomas consciencia de cada faceta interna que manifiesta irregularidad en ti, a través de la dinámica que esta causa entre tu entorno y tú, pero más adelante vas soltando y resignificando las heridas, para que en la armonía del proceso, a su debido tiempo, rompas el capullo porque esa vida te queda chica, y ahora estás preparado para lograr más, propiciar más, y amar más.

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