Atravesando el desierto, provisto de agua. La forma ideal del logro
Las metas hoy día son un concepto comúnmente utilizado en lo que tiene que ver con el mejoramiento de nuestro transitar por la vida, son casi la piedra fundamental en la que todo lo demás encuentra soporte, y digo casi porqué solo hay algo más que subyace bajo ella, algo que es más primordial y cuya influencia sobre nuestro día a día determina cómo nos relacionamos con el devenir, sea de naturaleza positiva, neutral o negativa.
¿Y qué es eso a lo que me refiero? Tu serenidad, ecuanimidad o por decirlo de forma sencilla, que tanto consigues mantenerte en un estado de ánimo equilibrado. ¿Y qué tiene esto de relevante para mí cuando lo que intento materializar son mis metas? Vamos a analizarlo.
Al momento de empezar una carrera, todos tenemos un objetivo principal, atravesar la línea de meta, pero algo de lo que no se habla de forma general acerca de ese proceso es que el corredor que llega a ella en estado óptimo es el que menos debió detenerse a ajustar las trenzas de su zapato, o quién no trataba de correr a zancadas porque pensaba que así llegaría en menos pasos, ¿me doy a entender? Se trata de que no debamos revisar constantemente nuestro interior para apagar los recurrentes incendios que una persona promedio tiene que soportar.
Entonces, esto claramente tiene que ver contigo, cuál es la configuración bajo la que afrontas la vida, ¿eres capaz de mantener el curso de tus acciones a pesar de los obstáculos?, ¿te distraes regularmente y esto interrumpe el ritmo de tu avance? Verás, lo importante es descubrir nuestras convicciones y aliarnos a los valores más elevados que podamos imaginar para que ellos nos sirvan de soporte cuando la vida nos presente un temblor y no caigamos por no haber tenido apoyo.
Claramente, será un reto pulir nuestro ser, actitud y visión del mundo, pero esa acción, bajo el prisma de considerarnos en nuestro ahora y nuestro futuro, es la que augura más probabilidades no solo de éxito, sino de satisfacción en todo el trayecto de esa persecución de nuestras metas. Esto porque cuando tienes presente tu realidad como persona, y no solo ideas sobre quién eres y lo que representas, eres mucho más sólido en los momentos dónde debes contemplar una decisión.
Ya sea una oportunidad o una pérdida, cuando no te divides volviéndote indeciso, has encontrado tu poder. Porque esa correcta configuración de la que te hablé, si se afianza dentro de ti con tu apoyo, va a llevarte no solo por el sendero más seguro, ameno y satisfactorio, sino que te ayudará a que conserves tus energías mientras ocurre lo que haya de ocurrir.
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