Meditación: ¿La paz y el sosiego? No es tan así.
Simplemente medita. Ah, pero está un poco complicado eso, uno no simplemente medita, es un proceso más complejo, más cerca de aquello que la mente nos somete a revisar, que solo a la tranquilidad de presenciar nuestro aliento entrando y saliendo de nosotros. Y sí, esa es precisamente la naturaleza de la meditación, solo a excepción de los maestros ya realizados a través de ella, todos somos propensos a vernos navegando el mar de olas que nos sacuden una tras otra en forma de pensamientos.
¿Entonces de qué se trata esta entrada? De crear una nueva noción acerca de la meditación con la que te puedas amigar y le permitas asistirte y guiarte en tu transformación. Así que bien, ¿por dónde empezamos? Lo primero es romper el cristal que colorea la meditación como un proceso pacífico y sutil en el que vernos inmersos, esto ocurre, pero no es el común de las veces porque dentro de ti hay mucho trabajo pendiente, de forma que lo que tenemos que hacer es encarar nuestras sombras y trabajar allí dónde hemos dejado nuestro ser sin desarrollarse.
¿Me estás diciendo que el meditar es un campo de batalla? Si lo haces adecuadamente, será toda una aventura en cada oportunidad, porque te hará ver aspectos de tu ser en la luz de un contexto más completo que transforma lo que ves, pero no es necesario pasar de un polo al otro, ni es un mar de paz y tranquilidad, ni es tampoco una tortura que te volverá más fuerte. Es sencillamente lo que es, una herramienta que la divinidad ha puesto a tu disposición para desenmarañar lo que guardas en tu interior y aportar luz en tus facetas ocultas, para que sean traídas a la consciencia y te beneficies de ellas.
Si estás prestando atención, podrías deducir su esencia por ti mismo al descartar las dos alternativas extremistas, asentándote justo en medio de ambas. Y esto porque en sí, meditar es volver al centro de tu ser, navegar por todo ese océano interno y contemplar sin involucrarte dentro de todo lo que verás, para extraer la joya que yace debajo de todo el fenómeno, la sabiduría y la lección que es el motivo mismo de esta actividad.
Así que adelante, con esta información en mente, ya formarás parte de la experiencia sin querer convertirla en algo que no es, ni frustrándote, porque no se parece a lo que has leído acerca de ella, por lo que solo me resta desearte un buen viaje, que sepas navegar y adaptarte al oleaje, así cómo reposar en los momentos que lo permitan y por qué no, disfrutar de los tesoros escondidos que seguramente no dejarás de encontrar conforme avances en tu experiencia.
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