Una visión que te respalda, el perdón a uno mismo.
Cuando te encuentras pensando: ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué soy así? Estás realmente haciendo preguntas equivocadas, y al momento de hacer mal dichas preguntas, no existe forma de extraer de ellas respuestas correctas, lo que nos lleva a cavar más profundamente un hoyo del cual solo con un grado de certeza superior vamos a poder salir, y generalmente, estamos a la espera de que alguien o algo nos traiga ese cambio de visión, porque en nuestra versión de las cosas, todo lo que hemos racionalizado, es correcto, no podemos ver bien por nosotros mismos.
¿Y de qué se trata esto? Sencillo, date cuenta de que por dentro tienes un montón de convicciones que no son en absoluto reales, sino una fantasía que se forjó en tu propia mente en tus edades más tiernas y en las que no podías establecer un criterio fiel hacia ti mismo, y en lugar de ello te llenaste de malos entendidos sobre quién eres y cómo has de encarar la vida y las relaciones con las demás personas.
Entonces, si tienes un discurso que atenta contra tu ser en el sentido de que te critica mordazmente, te acusa de carencias, pecados e insuficiencias, date cuenta de que eso solo es verdad en la contextualización de que no eres un ser completo aún, y por eso, en la inocencia de nuestro proceder, sin tener toda la información ni conocimientos para actuar correctamente, hacemos todo lo que podemos con esta limitada capacidad, por lo que no merecemos un juicio ensañado en nuestra contra sino, por el contrario, compasión, paciencia y perdón.
Por lo que una forma de abordar nuestro sufrimiento, una que sea muchísimo más noble y apegada a los hechos, es simplemente observar, solo mirar nuestra vida como si fuese de alguien más y preguntarnos para respondernos con hechos, ¿Qué estoy haciendo de forma errada para obtener estos resultados? Suena mucho más cálido y ameno, ¿no es así? Esta es una pregunta que arroja luz sobre nosotros, nos permite ver nuestras faltas, desequilibrios y también nos da respuestas sobre las cuales construir algo que se asemeje a una ruta hacia la corrección de estas malas actitudes o visiones.
Así que ahí lo tienes, ponte siempre de tu lado, no le compres su discurso a esa voz en tu interior que quiere que pienses de forma adversa a ti mismo y sal adelante con Dios apoyándote, ya que la verdad es lo único que existe, y si te alineas a ella, no te puedes equivocar, porque incluso un paso en una dirección errada en el sendero de la verdad, si estás dispuesto a atravesarlo, no acarrea más que una corrección para seguirlo en la ruta indicada.
Comentarios
Publicar un comentario