Acerca del recibir, para atajar la bola hay que correr hacia ella
Cuando se trata de recibir, no es únicamente cosa de abrir las manos para sostener lo que nos es dado, más aún cuándo se trata de una petición a Dios o el universo que has venido sosteniendo por años, y déjame explicarte por qué.
De lo que se trata en esta oportunidad es de que para recibir algo que va a transformar nuestras vidas, llevándolas a áreas inexploradas a través de experiencias desconocidas, y me refiero a que te aportarán sentimientos que tal vez sean una novedad porque así cómo los pediste, no los experimentabas en tu presente, obviamente, y esto tiene una consecuencia en él.
¿Cuál es esa consecuencia? Pues que las energías en las que estás siendo integrado a nivel del mundo sutil, son externas a las actuales, lo que podríamos traducir en que te sentirás como un forastero en estas situaciones tan pronto se presenten e incluso durante sus etapas iniciales, y esta es la advertencia que trae este artículo, no dejes de recibir un regalo solo porque al tomarlo, tu cuerpo y sistema nervioso se activen, porque no es una amenaza, solo es una novedad.
Entonces, para asegurarnos de que permanecemos receptivos de estos guiños divinos y cooperamos con el guion que nuestras plegarias generaron, podemos hacer el ejercicio de mirarnos en la situación, en el momento cúspide, dónde la energía se transforma enteramente, ya que entramos a ser poseedores de lo deseado, y con esa imaginación, tratar de averiguar cómo se siente, para hacer una pequeña gestión de nuestras emociones ante la llegada, como si de un ensayo se tratase, y anticiparnos e influenciar positivamente nuestra respuesta al momento verdadero.
Esto tiene especial relevancia cuando se trata de un profundo anhelo de tu corazón que de alguna forma no se termina de manifestar en tu realidad. Y la razón de ello es, muy probablemente, que tú lo impides, sí, estás atravesado en la puerta de entrada, bloqueando el acceso. Por los motivos más variopintos podemos asumir, ya que cada uno de nosotros tiene sus desafíos, pero de lo que se trata esto es de encontrar la manera de posicionarnos en el lugar exacto dónde la trayectoria de la bola caerá justo dentro del guante.
Ahora, no estoy diciendo que podremos saltarnos el trabajo interior de lidiar con nuestros obstáculos internos con solo una ensoñación, pero asumiendo que todos hemos trabajado en ello y estamos preparados para un cambio en nuestras vidas, da un poco de pena que mantengamos el guante cerrado y miremos al suelo solo por costumbre, así que anímate, sueña un poquito, regálate ese escenario en el que tu sueño se materializa, y hazte amigo de como se siente, para que al momento en el que se haga real, tengas esa ligera ventaja sobre tu predisposición al rechazo, y puedas cobrar tu premio con total tranquilidad.
Comentarios
Publicar un comentario