La puerta al silencio, 3 pasos y un resultado.
El silencio es un fenómeno ampliamente desconocido del cual por mucho tiempo hemos permanecido apartados, y la única forma de poder aprender un poco sobre él reside en leer a esas figuras prominentes de la espiritualidad que relatan su experiencia acerca del mismo.
Pero este pequeño post trata sobre una invitación a explorar ese espacio dentro de ti que alberga un cómodo asiento para que te refugies y goces de la calma y el sosiego de la quietud. ¿Pero esto cómo lo podemos hacer? Vamos a dividirlo en 3 pasos: Hacer silencio en la palabra, pausar la imaginación y vaciarnos de sentimiento.
Estos 3 activadores, cuando se juntan, dan paso a la verdadera quietud, un espacio en tu consciencia donde sientes no ser y sin embargo te encuentras totalmente presente. Lo que sucede aquí es que estas actividades son algo a lo que te encuentras sumamente apegado, al punto que no conoces tu esencia sin que ellas estén constantemente actuando en tu interior.
Sin embargo, lo primero que harás será acomodarte en tu cama, bien sea sentado, apoyado al espaldar o acostado, y tomarás una pausa, soltando las tensiones y auspiciando un momento de calma donde eres el único protagonista y beneficiario. ¿Y entonces qué harás? Ejecutar las 3 instrucciones en ese orden:
Lo primero es dejar de hablar, cosa que no sucederá en el instante e incluso cuando lo consigas, notarás que aún transcurren ideas en tu mente, y eso es porque permaneces abierto a la consciencia colectiva y ella toma el timón de cuanto sucederá en tu interior. Luego apagas la imaginación, cosa sencilla si decides simplemente percibir con la vista aún con los ojos cerrados. Y finalmente te desapegas de cualquier sentimiento que lleves en el momento, como si quisieras acceder a un estado de completa neutralidad.
Allí es donde sentirás, cómo siendo absorbido al centro de un torbellino, la manera en la que se instalará a tu alrededor y sobre ti el silencio. Y entonces encontrarás grandes tesoros, el potencial de generar para ti mismo sanación y alinearte con el verdadero e inherente potencial con el que viniste a la vida.
Disfrútalo.
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